¿Qué tienen en común el jamón, la belleza y las matemáticas?

Los cánones de belleza, las modas…cambian constantemente; pero la admiración, la atracción por lo simétrico, es algo universal y aplicable a todo aquello que puedas imaginar.

Ya en la antigua Grecia, las estatuas y esculturas que tallaban están perfectamente medidas dada su obsesión con la simetría.

El ojo humano ve belleza en la simetría; la sucesión (o espiral) de Fibonacci, la espiral logarítmica de Bernoulli, la espiral aritmética de Arquímedes…cualquiera de ellas hará que fijes tu vista allá donde esté, y aunque de primeras no lo creas, estas preciosas e hipnotizantes espirales están por todos los rincones.

En concreto, patrones similares a la sucesión de Fibonacci o la espiral de Bernoulli, es muy fácil encontrarlos en los brazos de las Galaxias💫, en las formaciones de ciclones tropicales🌪, en las telas de araña🕸, en el interior de las conchas de ammonites y nautilus🐚, en la fracción de un fractal Mandelbrot, en cactus🌵flores🌹…e incluso ¡EN PLATOS DE JAMÓN!

Jacob Bernoulli (1655-1705) la llamó “Spira mirabilis” (Espiral maravillosa), y razón no le falta. Antes de morir, Bernoulli ordenó que en su tumba tallaran “Eaden mutata resurgo” (mutante y permanente vuelvo a resurgir siendo el mismo) junto a su espiral logarítmica, pero el pobre hombre tuvo la mala suerte de que los escultores se equivocaron y tallaron en su lugar la espiral aritmética de Arquímedes.

Y me pregunto yo, si Bernoulli resurgiera siendo el mismo… ¿Qué dirá al ver en su tumba la espiral de Arquímedes? ¿se le quitará el disgusto viendo sus espirales en nuestros platos de jamón?